28 nov 2009


Y esa necesidad de otro cuerpo me ahoga, un par de injertos no vendría mal ahora o tal vez un poco mas tarde, antes debo recorrer el bosque, que está cerca, me espera, sabe perfectamente lo que quiero y me entrega eso que nadie sabe dar.
Unas cuantas llamadas antes de salir de casa para informar mis acciones siguientes, y no hay prisa, ni risas, ni ratones que molesten, solo estoy yo, dentro y fuera de la gente, de las masas y los cuerpos sudados con este calor aborrecible.
Sueño, eso que da por las noches o en las mañanas muy temprano o todo el día prácticamente, dependiendo del cansancio físico y mental. Llanto, angustia, eso que siento de vez en cuando, y la cabeza se me aprieta como si una maquina me la aplastara con odio y desdicha por ser sólo una maquina.
No estés triste dicen, que saben de eso, que entienden por eso, no es tristeza, soy sólo yo.
No hay sentido en mi sentido, sólo el sentido lo encuentro dentro del sentido, debo entrar en él y así encontrar el sentido de todos los sentidos colectivos, aunque el sentido también es subjetivo, pero cuando lo hacemos parte de todos deja de ser individual.

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