Que mierda la vida, que injusta es la existencia y más la vivencia, que hastío escuchar las voces gritando de la gente, el ruido de los movimientos y más de los suspiros ridículos y mentirosos. Cuántos caminos pedregosos quedarán por andar, cuánto tiempo quedará por respirar - y si el tiempo se queda- por qué no me deja con él, por qué no me toma y me hace inerte e invisible para poder observar las corrompidas vidas de los sujetos que van quedando en las caminatas hacia alguna estación de metro, que los destinará al sufrimiento de hacer lo que odian cada día.
El buscar sentidos a la vida se dejo estar, la gente, el ambiente, el arte, las madres, dejaron de ser sentido, sólo queda la mente que te hace expirar una y otra vez de esta realidad aborrecible.
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