
El reencuentro con la soledad, no hay nadie más que yo nuevamente.
No sé, la verdad no se trata de saber, es más bien una cuestión de entender y no precisamente a mí, sino a ellos, pero ellos vistos desde una connotación más subjetiva. Ella precisamente, ella a la que espero, a la que preciso que me ame, que me contenga por largos segundos, pero sé que todos esos segundos aglutinados se irán en ella cuando me suelte y me encierre con mi olvido. Esa, esa es justamente la palabra, el olvido, saben que existo, me han visto unas cuantas veces, pero no pueden recordarme sostenidamente, porque el “siempre” en ellos no existe. Aún así yo si creo en él. Paradójico “siempre” que me embarga y me hace quedar en suspenso y unas cuantas palabras más que en una síntesis macabra me hace quedar SO – LA/ S – O – L – A/ SOLA, otra vez.
No sé, la verdad no se trata de saber, es más bien una cuestión de entender y no precisamente a mí, sino a ellos, pero ellos vistos desde una connotación más subjetiva. Ella precisamente, ella a la que espero, a la que preciso que me ame, que me contenga por largos segundos, pero sé que todos esos segundos aglutinados se irán en ella cuando me suelte y me encierre con mi olvido. Esa, esa es justamente la palabra, el olvido, saben que existo, me han visto unas cuantas veces, pero no pueden recordarme sostenidamente, porque el “siempre” en ellos no existe. Aún así yo si creo en él. Paradójico “siempre” que me embarga y me hace quedar en suspenso y unas cuantas palabras más que en una síntesis macabra me hace quedar SO – LA/ S – O – L – A/ SOLA, otra vez.
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