6 dic 2009

Un grito




No se donde caminar o qué lugar es más apropiado para mí justamente ahora. El descanso suena bien por un rato, pero no me veo inserta en él, se torna un tanto ajeno para mi existencia. Y retorno a lo de antes, me encanta tanto como yo cuando dejo de ser, conexiones neuronales impávidas me embargan hasta calcinar la masa encefálica, incoherencias devastadoras, gente de miradas pútrida abrazándome con deshonestidad.
Y debo encontrarme con el pasado una vez más, verdaderamente no lo quería, mucho menos lo necesitaba, pero está, es como el continuo de mi presente y se aferra como lactante al pezón materno. No quiero otra vez lo mismo, ni llantos, ni encuentros que terminan en silencios perpetuos, no más de ellos en mi vida, hace tiempo los deje ir o podríamos decir que ellos me dejaron ir.
Camina lejos, cerca, medio metros más acá, unas cuadras, quédate sentada, no lo se, escucharlos otra vez me desgasta, me demacro, me cuelgo del cuello para no sentir más dolores.
No quiero mentir más con esas carcajadas fingidas o con mis falsos cuidados hacia todos, necesito sólo un poco de contención y un grito que me deje en suspenso, sensación de ahogo con espasmos de llantos incontrolados, sin generar penas, déjenme no respirar.
No hay más, debo seguir. Río otra vez.

1 comentario:

ChikaPalida dijo...

Es la historia de tu vida...
Ojalá algún día (no muy lejano) logres superar todos esos ataos